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miércoles, 16 de abril de 2014

Croque-Monsieur



Hoy voy a mezclar un poco cocina y cine. Ya que esta receta la he hecho tras ver hace unos días una película que me encanta: No es tan fácil. La he visto unas cuantas veces y, en cada ocasión, cuando Meryl Streep saca del horno ese "algo" gratinado al que llama "croque-monsieur" y, por supuesto, esos croasanes calentitos rellenos de chocolate que dices "porrrrr favorrrrrr", pienso "eso tengo que probarlo".

Así que puse a indagar por la web sobre la receta...

El croque-monsieur es un sandwich elaborado con pan de molde, jamón cocido y queso (generalmente emmental o gruyere) asado al horno, a la plancha o en una sartén. La mayoría de las veces se sirve gratinado.


Apareció por primera vez en la carta de un café parisino en 1910, pero se desconoce el origen de la palabra. Fue mencionado por primera vez en la novela de Marcel Proust À l'ombre des jeunes filles en fleurs, publicada en 1919: "ahora bien, al salir del concierto, como, al reanudar el camino que va hacia el hotel, nos habíamos detenido un momento sobre el muelle, mi abuela y yo, para intercambiar algunas palabras con la Sra. de Villeparisis que nos anunciaba que había solicitado para nosotros en el hotel unos «croque-monsieur» con huevos a la crema...".




Su variante más conocida es el croque-madame, que lleva un huevo a la plancha o un huevo frito encima. Su nombre se debe a que recordaba el tocado de las damas de principios de siglo XX.
En Hamburgo existe el denominado "Monsieur und Croque Madame" que tiene un huevo frito y algo de carne (muy similar al sandwiche mixto con huevo).

Y voy con la película...
Si no la habéis visto y os gusta el cine fácil o "masticado para tontos" (frase que un día me soltó mi vecino Alberto e irremediablemente mi cerebro la grabó) os la recomiendo encarecidamente. Os hartaréis de reír. Aunque el cine independiente cada vez está más de moda y suena muy culto decir que también me gusta, la verdad es que con lo que más disfruto es con las comedias románticas, especialmente si la protagonizan actrices como Meryl Streep, Julia Roberts, Jennifer Aniston, Meg Ryan, Sandra Bullock, Reese Wintherspoon,... ¡Qué le voy a hacer! 




Sinopsis:
Jane (Meryl Streep), madre de tres hijos ya mayores, es propietaria de un restaurante-pastelería en Santa Bárbara. A pesar de estar divorciada desde hace años, mantiene una buena relación con su ex marido Jake (Alec Baldwin). Pero, como Jake está casado, Jane se convierte de pronto en "la otra". Y de este embrollo no podrá librarse ni siquiera Adam (Steve Martin), un arquitecto contratado para renovar la cocina de Jane. (FILMAFFINITY).



No me enrollo más y os muestro cómo hice yo este Croque Monsieur.



Rebanadas de pan de molde
Jamón cocido
Queso Emmental
Bechamel


Entre 2 rebanadas de pan de molde ponemos jamón cocido a nuestro gusto (yo puse 2 lonchas).

Sobre los sandwiches untamos bechamel de forma generosa.

Sobre la bechamel disponemos una buena loncha de queso.

Ponemos los sandwiches sobre una bandeja de horno.

Horneamos unos 10-12 minutos con ambas placas a 180ºC.

Gratinamos con la placa superior a 250ºC durante 4-5 minutos.


Espero que os guste.



lunes, 28 de enero de 2013

Soy Leyenda

Esto es un ejemplo de cómo un final de libro puede no dejarte indiferente y cómo su película lo estropea totalmente. Estos americanos...

Aviso de Spoiled para aquellos que quieran leerse el libro. Para los que no hayan visto la película, tranquilos, pueden leer tranquilamente que no tiene nada que ver. De hecho, el final de la película les decepcionará. 



(Ruth es la vampira con la que le han tendido la trampa, haciéndole creer que era otra humana como él.)

"Ruth se inclinó hacia él.

—Robert —dijo—. Escúchame. Quieren ejecutarte. Aunque estés herido. Tienen que hacerlo. La gente ha estado esperando afuera toda la noche. Te tienen miedo, Robert, te odian. Y quieren que pagues con tu vida.

Se desabrochó la blusa y buscó en el corpino. Sacó al fin un paquetito y lo puso en la mano derecha de Neville.

—Es lo mejor que puedo hacer por ti, Robert —susurró— Para que sea más breve. Te lo advertí. Te dije que huyeras —la voz le tembló ligeramente—. No puedes luchar contra todos, Robert.

—Ya lo sé.

Las palabras de Neville se convirtieron en sonidos guturales. Ruth se inclinó y rozó con sus labios frescos los de Neville. Luego se incorporó y se abrochó la blusa.

—Tómalas pronto —dijo mirando la mano derecha de Neville.

Neville oyó sus pasos alejándose hacia la puerta y luego el ruido de llaves. Cerró los ojos, y unas lágrimas ardientes corrieron por sus mejillas. Adiós, Ruth. Adiós al mundo.

Luego, de pronto, apoyándose en un brazo, se sentó en la cama. El dolor era espantoso, pero Neville no se hundió. Con las mandíbulas apretadas, sacó las piernas de la cama y se puso de pie. Sintiendo apenas el movimiento de sus piernas, y tambaleándose, cruzó el calabozo.

Cayó contra la ventana, y miró a la calle. Estaba llena de gente. Se agrupaban a la luz grisácea de la mañana. El sonido de sus voces llegaba a él como el zumbido de abejas. Neville los miró, agarrado con la mano izquierda de los barrotes y con los ojos febriles. Entonces alguien lo vio. Durante un rato las voces se elevaron un poco. Se oyeron algunos gritos. Pero luego el silencio se extendió sobre sus cabezas como una pesada capa. Todos volvieron hacia Neville sus rostros pálidos. Neville los observó serenamente. 

Y de pronto razonó: Yo soy el anormal. La normalidad es un concepto mayoritario. Norma de muchos, no de uno solo. Y comprendió la expresión que reflejaban aquellos rostros: angustia, miedo, horror. Le tenían miedo. Ellos le  veían como un monstruo terrible y desconocido, de una malignidad más odiosa que la de la plaga. Un espectro invisible que como prueba de su existencia sembraba el suelo con los cadáveres desangrados, de sus seres queridos. Y Neville los comprendió, y dejó de odiarlos. 

La mano derecha apretó el paquetito de pildoras. Por lo menos el fin no sería violento, por lo menos no habría una carnicería...Neville observó a los nuevos habitantes de la tierra. No era uno de ellos. Semejante a los vampiros, era un anatema y un terror oscuro que debían eliminar y destruir. Y de pronto nació la nueva idea, divirtiéndolo, a pesar del dolor.

Tosió carraspeando. Se dio vuelta y se apoyó en la pared mientras se tomaba las pildoras. Se estrecha el círculo. Un nuevo terror nacido de la muerte, una nueva superstición que invade la fortaleza del tiempo.

Soy leyenda."



Gracias a Sergio S. por amenizar mis desayunos.






jueves, 17 de enero de 2013

50 Sombras de Grey y sus consecuencias


No puedo avanzar. Ya me he bloqueado. El primer libro estuvo interesante. El segundo, bueno, no estuvo mal. El tercero, ya ha podido conmigo en sus primeras veinte páginas. 

Y es que un hombre tan perfecto... ¡¡no puede ser real!! Joven, guapo a reventar, cuerpo de dios egipcio, multimillonario, interesante, cariñoso, detallista, protector y que se desvive por una chica del montón como nosotras. Tiene un pequeño defectillo sexual que le provoca a su chica unos cuantos orgasmos al día. Bueeeeeeeenoooo, se lo perdonamos... pero sólo porque nadie es perfecto.

No podemos evitarlo: todas queremos ser Anastasia Steele o al menos sentirnos como ella. Por eso ese tipo de lectura no debería estar recomendada. Nos engancha. Sabe ponernos los dientes largos, y lo peor de todo es que somos masoquistas. El mayor problema radica cuando sueltas el libro, que miras a tu alrededor y, como me dijo mi amiga Estefanía, piensas "Vaya mierrrrrda de vida tengo".

No nos dejemos engañar. Christian Grey no existe, ni el Richard Gere de Pretty Woman, ni el Brad Pitt de "Leyendas de Pasión", ni el tierno Jude Law del "Holiday", ni el misterioso Ryan Gosling de "El Diario de Noa", ni siquiera el vampiro de Crepúsculo!! 

No digo que no disfrutemos de una buena (o mala) película o libro romanticones que nos saque el moquillo. Eso es parte de nosotros. A quien no le gusta soñar un rato? pero después pongamos los pies sobre la tierra. No esperemos que un Christian Grey o nuestro galán de cine llegue a nuestra rutinaria vida y nos la arregle porque nos quedaremos como Penélope sentadita en la estación...

Disfrutemos de nuestra vida con sus pequeñas detalles, tengamos siempre en cuenta lo positivo, apreciemos a las personas que nos quieren y nos hacen sonreir cada día y saboreemos al máximo los buenos momentos. Y sobre todo... sintámonos felices y dejémonos de tonterías.