Ésta ha sido la tarta elegida para celebrar el día de las madres. En casa somos todos muy chocolateros, excepto mi madre, por lo que supone una odisea hacer un postre que nos deje contentos a todos.
Pero esta tarta...esta tarta...¡esta tarta!.. ¡¡esta tarta está impresionante!! La primera vez que la hice (hará un año o así) y aparecí con ella en casa de mi madre mis hermanos me miraban en plan "eso se ve muy blanco...te vas a librar porque la base parece de chocolate..." pero una vez que la probaron...hummmmmmmm....¡¡ha sido el postre más aclamado!! Así que encantados de que la vuelva a hacer en esta ocasión.
La receta la saqué de uno de mis blogs favoritos, Bocados dulces y salados, y le he hecho muy pocas modificaciones (las que tenía apuntadas de la vez anterior). Así que espero que os guste.
Para la base de bizcocho de chocolate (molde de 20 cm):
- 2 huevos
- 50 gr de azúcar
- 35 gr de harina
- 15 gr de cacao puro
Precalentarmos el horno a 200ºC. Batimos los huevos con el azúcar hasta que doblen el volumen. Tamizamos la harina y el cacao y los incorporamos. Mezclamos hasta que estén perfectamente mezclado y vertemos dentro del molde. Horneamos a 200ºC durante 10-12 minutos.
Para la mousse de leche merengada:
- 300 gr de nata para montar
- 3 claras de huevo
- 4 hojas de gelatina
- 225 gr de leche condensada
- 100 ml de leche
- La cáscara de un limón
- 1 rama de canela
- 1 cucharada de canela molida
Ponemos a hidratar las hojas de gelatina en un plato con agua hasta cubrir.
Calentamos la leche en un cazo al fuego con la cáscara de 1 limón y la rama de canela a fuego medio hasta que comience a hervir. Retiramos del fuego. Añadimos la gelatina removiendo bien hasta que esta se disuelva. Pasamos la leche a un bol con ayuda de un colador para separar la cáscara de limón, la canela y las fibras de gelatina que puedan quedar (esto es importante).
Añadimos a continuación la leche condensada y mezclamos bien. Dejarmos entibiar un poco.
Mientras, montamos las claras a punto de nieve y añadimos un poco de canela molida. Mezclamos las claras con la preparación anterior con mucho cuidado.
Montamos la nata y la incorporamos ayudándonos con una espátula y con movimientos envolventes para que la mezcla no se baje.
Vertemos la crema sobre el bizcocho que tenemos en el molde y dejamos reposar en nevera durante un mínimo de 12 horas (yo lo dejo toda la noche).
Para servir espolvoreamos con canela molida.







